Si tu leche se cortó o venció, no te preocupes. Si bien tiene un aspecto poco agradable y sabor amargo podés transformarla en queso. Acá te contamos cómo hacerlo.
- Poné la leche en una olla y calentala hasta el punto de hervor.
- En ese momento, retirala del fuego y colocá unas gotas de jugo de limón natural y un poco de sal.
- Revolé hasta que la leche se cuaje.
- Ubicala en un colador con una tela por encima y dejala escurrir.
- Después de una hora, cuando se haya escurrido todo el líquido, lo que queda en el paño es el queso.
- Dale la forma que desees con el mismo paño y conservalo en la heladera, adentro de un recipiente cerrado.
- Sumalo en tus recetas o en el desayuno. Es un queso de textura delicada y sabor suave.

